Recientemente, tras haber estado escuchando discusiones entre el Salva y el Quique sobre los catetos (la gente de los pueblos, según el Salva), me he decidido a escribir un poco sobre este tema, un poco coaccionado también por la insistencia del Quique en que escriba algo sobre él. Pues bien, ahí va. No es que la gente de los pueblos hable mal, es que son aficionados a usar pocas letras en las palabras, y a no complicarse la vida en las conversaciones. Es que la crisis llega a todos sitios, y hay que ahorrar incluso en el vocabulario. Lo que pasa es que a veces hablar así puede llevarnos a pensar que uno es inculto, pero lejos de esto, llegamos a situaciones verdaderamente graciosas. Prueba de ello es esta anécdota que os voy a contar. Llegando mi hermano y yo hasta el sitio en el que esperábamos al Quique todas las mañanas para ir al instituto, vimos que el Quique no llegaba. Lo esperamos, pero tardaba mucho. Decidimos irnos sin él. A la salida del instituto, él nos preguntó que por qué no le habíamos esperado. Tras responderle que sí lo habíamos esperado pero que tardaba mucho, nos dijo (y son palabras textuales, tengo testigos): "Illo, otro día no vayarse". Nos hizo mucha gracia y él no sabía por qué, entonces nos dijo: "Illo, no riarse". La risa era mayor. Le explicamos por qué nos habíamos reído y nos despedimos. Bueno, en cualquier caso, si lo que queréis es hablar bien, aquí os dejo un enlace con un curso de lenguaje que ha ayudado incluso a los extranjeros:
http://www.youtube.com/watch?v=wJgr_mwcR1g
martes, 6 de abril de 2010
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